domingo, 14 de enero de 2018

Preguntas mágicas para innovar: ¿Cómo podríamos? ¿Qué tal si...?

Debemos recordar que cuando hablamos de innovación se requiere combinar dos elementos fundamentales: un cambio que mejora lo que existe y que tiene la aceptación de un usuario que está dispuesto a pagar por ello. Sin esos dos elementos, estaremos hablando de ciencia o de una mejor gestión, pero no estamos hablando de innovación en la que se debe dar la fórmula: cambio + mejor experiencia + monetización.

Es verdad que en los últimos años se le ha dado formalidad a la documentación de estos procesos de cambio, históricamente el cambio ha existido en las organizaciones, tal vez no le llamaban de la misma forma, pero el mundo ha cambiado todo el tiempo, en todas las épocas, en todos los sectores. La diferencia radica en que el cambio ahora es más acelerado y los cambios ahora son provocados no por una guerra o crisis, como sucedía en los siglos anteriores, es provocado por el avance en la tecnología y el conocimiento.

Sin embargo, las preguntas claves siguen siendo las mismas:

¿Qué tal sí...?, ¿Cómo podríamos?

Cuestionarnos, ser curiosos, ver problemas no resueltos, pero para eso hace falta ser concreto, los problemas no pueden resolverse en lo teórico, deben explorarse y analizarse de forma concreta, con personas reales.

Ese proceso de búsqueda de oportunidades comienza observando dos realidades:

Observando a la gente y siguiendo de cerca los avances tecnológicos, y así poder imaginar cómo resolver problemas que el usuario tiene o siente y no tiene alternativas para resolverlo; o bien en positivo, cumplir deseos que parecen hasta el momento, imposibles.

Marta Domínguez, en su estupendo artículo Tsunami Digital publicado el año pasado en la HBR(y en su blog the-i-thread.com/devanando_el_hilo) señala que existen 3 posibles marcos de exploración cuando se está desarrollando una innovación:
  • Cambiar o adaptar lo que no funciona. Tomando una realidad que ya funciona y observar aquellos puntos susceptibles de mejora desde la perspectiva del usuario: mejoras al producto, mejoras a su experiencia, mejoras a todo aquello que le permita disfrutar mejor de aquel bien.
  • Encontrar nuevas formas de hacer las cosas. Este es un planteamiento más radical porque no se trata de mejorar lo que hay sino de resolverlo de una forma distinta. La inspiración para esa “nueva forma distinta” más vale que surja de un lugar más seguro, como podría ser ponerse en los zapatos del usuario para definir con mayor simpleza sin aquello que al cliente no le importa y que se ha incorporado por inercia o porque así le conviene al que lo ofrece y no al que lo compra.
  • Ampliar el acceso a ciertos mercados. Existen productos que por su naturaleza o precio sólo se han enfocado a ciertos segmentos, cuando se busca romper las barreras y hacer accesible un producto a otros mercados se rompen barreras.


La innovación va contra la inercia de lo establecido y para ello siempre tendremos a la mano esas dos palancas maravillosas que con capaces de cuestionarlo todo: ¿Cómo podríamos? ¿Qué tal si…?

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab

domingo, 7 de enero de 2018

Arriesgados, insolentes, subversivos

Arriesgado: Audaz, atrevido, osado, intrépido, valiente, arrojado, decidido.
Insolente: Persona que habla con atrevimiento, falta de respeto o moderación.
Subversivo: Quien busca alterar el orden.

¿Qué tienen en común estos tres conceptos y por qué he decidido escribirte sobre ellos el día de hoy?

Me ha motivado estas líneas un chat en el que comparto ideas con algunos de mis compañeros de una de mis épocas de estudiante de tiempo completo; la mayor parte de ellos cincuentones y los que me une la amistad de muchos años. Ya tenemos más de 20 años de haber compartido las aulas y hemos seguido caminos distintos, unos son directores de grandes empresas líderes en su sector, otros se han convertido en exitosos funcionarios públicos, algunos académicos y algunos otros en empresarios.

En todos ellos he logrado descubrir sus genuinas intenciones de aportar su grano de arena para que nuestro país mejore y corrija viejas prácticas que nos impiden avanzar y convertirnos en potencia; nos ata todavía una cultura política que no fomenta la participación y la responsabilidad ciudadanas en toda su dimensión.

Sin embargo, en algunos de ellos veo una tendencia a ir despacio, a ir con cuidado, a no perder lo ganado, a ser prudentes en los cambios, a ir por el camino seguro. Es probable que al ser en su mayoría personas exitosas estén satisfechos con lo logrado y tengan pocos incentivos para cambiar, para seguir aprendiendo para seguir estudiando para seguirse preparando. Algunos ya han llegado al climax de su preparación, ya no tienen interés en ir por más sino en conservar lo ganado.

En más de una ocasión hemos comentado de la necesidad de seguir aprendiendo, que en este tiempo en lo que casi todo cambia la única forma de mantenernos en pie es mantenernos actualizados. No hay edad límite para aprender, habrá edades en la que ciertas cosas cuesten más pero se trata de un tema de actitud, no de capacidad.

Sin duda no se trata de cambiar por cambiar, ni todos los cambios son buenos, pero desafortunadamente es difícil saberlo sin probar, sin intentar. La madurez de la mano con la apertura de mente puede llevarnos lejos porque nos permite ser más agudos en los cuestionamientos, en no dejarnos llevar por la primera impresión porque nuestro colmillo ya deja huella a su paso, pero no podemos perder las ganas por intentar, aún cuando esto tenga su riesgo.

Tal vez nuestra principal función es ser agente de cambio, con la actitud de quién ha triunfado y de quien también seguramente ha fracasado y que no quiere evitar nuevos fracasos porque se mantiene con la juventud de estar dispuesto a todo, corriendo ciertos riesgos, siendo artífice de una nueva transformación.

Nuestro rol en la empresa, en la sociedad, en cualquier tipo de organización en la que estemos involucrados es hacer que las cosas pasen, que influyamos positivamente en los demás en que sean audaces, en que vayan a más, en que corran ciertos riesgos, con miedo, pero avanzando. Ser impulsores y no freno de los cambios que permitan avanzar. Al mismo tiempo ser un poco insolentes porque nos queda menos tiempo, sino somos inoportunos ahora, cada vez será más difícil serlo, y la gente madura se nos perdonan ciertas cosas. 

En mi labor cotidiana tengo que tratar con muchas personas jóvenes, que se acercan a pedir consejo para sus proyectos de nuevas empresas; no perderé más minutos, en cada ocasión que pueda los invitaré a ser un poco más arriesgados, insolentes, subversivos, porque este mundo lo necesita, nos queda mucho por hacer.

Esas tres características las han tenido todos aquellos que desafían el status quo, lo han hecho los inventores, los empresarios disruptivos, algunos políticos que han cambiado al mundo, los innovadores y todos aquellos que quieren poner su aportación para que este mundo avance. No podemos quedarnos de espectadores, debemos participar; cada uno tendrá de decisión de tomar acción o dejar que otros ocupen tu lugar. El mundo avanzará contigo o sin ti, es mejor que lo haga contigo y que aportes todos los aprendizajes de los fracasos y triunfos que llevamos a cuestas.

Los que ya estamos en la edad madura debemos cuestionarnos con más precisión si seguimos avanzando o si estamos acomodados, si estamos satisfechos y comenzamos a envejecer o si seguimos avanzando aportando y cambiando lo que sea necesario. La madurez es una buena edad para hacernos preguntas incómodas para ser un poco más audaces, para atrevernos a provoca cambios a través de otros, necesitamos ser artífices de que las cosas pasen. Nada más subversivo que alguien que dice lo que piensa y actúa en consecuencia, poniendo con su testimonio la semilla para la acción de otros.

Así que no importando tu edad y condición piensa si a todos nos vendría un poco de estos tres ingredientes para que hagas una buena reflexión sobre lo que nuestra actividad aporta a la sociedad. Un poco más arriesgados, insolentes y subversivos nos vendría bien a todos.

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab

lunes, 1 de enero de 2018

Sólo 3 propósitos para 2018

Solamente 3 propósitos al iniciar este nuevo año porque cuando me he puesto más he terminado por no cumplirlos.

Las personas somos cíclicas y nos gusta hacer recuentos periódicos, al cierre del mes, al cierre del trimestre, al cierre del año y ahora, más que sólo hacer recuento del 2017, conviene descubrir que estamos frente a una hoja en blanco, que podemos comenzar con buena letra, no esperemos que no tenga errores y borrones, pero la ilusión de comenzar un libro nuevo no debemos desaprovecharla.

¿Recuerdas en nuestros tiempos de colegio la ilusión que nos hacía comenzar un cuaderno nuevo? Los lápices tenían punta, los colores estaban completos, la goma de borrar estaba reluciente, todo estaba en orden y poco a poco íbamos tomando ritmo y perdiendo el control de todo, principalmente porque entrábamos en un acostumbramiento y dejábamos de poner interés en las cosas.

Algo así nos puede pasar ahora, meternos en las rutinas, perder la ilusión, comenzar a ver los problemas como inalcanzables, dejar que los problemas nos desborden, posponer decisiones importantes, dejar de tomar riesgos que sabemos tendríamos que tomar, y un largo etcétera de lo que vamos perdiendo a lo largo del año. 

Este año he pensado en tres principios más que sólo propósitos que me sirvan de guía a lo largo del año, no se todavía si permanecerán sin cambio al paso de los meses, pero hoy pienso que son los suficientemente flexibles para que sean un marco de referencia y no una camisa de fuerza, que sean un guía para no perder el camino.

Estos principios son los siguientes:
  1. Pensar en grande. Ponerme metas que tengan contenido un reto, lo peor que nos puede pasar para este año que comienza es ponernos metas mediocres y cumplirlas. La persona, se va formando con los retos que nos vamos poniendo enfrente, y prosperan más cuando hay desafíos en su camino. Si tus metas no te llevan más allá comenzarás a perder la pasión y entrarás en zona de confort a cuidar lo ganado comenzando un proceso que termina en la obsolescencia. 
  2. Priorizar correctamente. Entre tanta actividad, priorizar correctamente es un arte, decidir que conviene hacer en cada momento es un asunto de alto riesgo porque las personas solemos buscar, de forma ordinaria, el camino más cómodo, el que nos implica menos esfuerzo y eso no siempre nos lleva a la meta elegida. Reflexiona en cada momento: ¿Esta actividad me lleva a dónde quiero? ¿Está orientada hacia el cumplimiento de mis metas? ¿Es lo que debo hacer hoy y ahora? ¿Me estoy dejando llevar por la comodidad? ¿Estoy auto-engañándome al confundir lo que está bien con lo que me conviene? ¿Estoy equilibrando correctamente mi vida personal con la actividad profesional, aunque me apasione? Entre todas nuestras actividades debemos destinar algún espacio para seguir aprendiendo, para mantenernos actualizados, para que nuestra mente este funcionando y nos mantengamos actualizados en nuestros campos de acción.
  3. Controlar bien el miedo a equivocarme. En más de una ocasión hemos dejado de intentar algo por miedo, por temor al fracaso, por temor al qué dirán, por cuidar la reputación. Sin hacer locuras, porque no hemos perdido el juicio, pero aprender a correr ciertos riesgos, pensar en grande e intentar priorizar correctamente no están exentos de errores y de fracasos que debemos aceptar con la mayor velocidad y comenzar de nuevo. Ninguna historia de éxito tiene una hoja inmaculada de éxitos continuos; los fracasos bien llevados y superados nos hacen mantener los pies en la tierra para darnos cuenta de que la perfección sólo es Divina y que los simples mortales estamos en la lucha diaria para ser mejores y para dejar este mundo mejor de como lo hemos recibido ¡Recuerda que pa'trás, ni pa' tomar vuelo!

El futuro no lo sabemos, pero estoy convencido de que no debo aferrarme a nada más de tres minutos; si estos tres principios no me sirven para avanzar los cambiaremos por otros mejores, porque en esta vida lo verdaderamente importante esta en ser fiel a uno mismo para poder ver a todos de frente y estar siempre disponible para hacerle la vida más amable a los demás.

Espero contar con tu ayuda en este año que comienza el día de hoy, y que Dios nos llene con sus bendiciones para llegar todos juntos al día 365.

¡Feliz 2018!!

Jorge Peralta
@japeraltag


@idearialab